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Quiere ella sexo

Estoy pensando... Este vestido marca mis curvas y hace que me sienta más femenina.
Un secreto: todas tenemos nuestro vestido preferido, ese que nos favorece especialmente y que nos ha reportado más piropos a lo largo de nuestro periplo vital. En general, se arrapa a nuestra cintura y si no es así, ya nos encargamos de ponerle un cinturón. Hay una explicación evolutiva para esta obsesión por la cintura (los corsés del siglo XIX, los vestidos anudados de los años setenta): las cinturas pequeñas atraen a los hombres.

Maryanne Fisher, profesora adjunta de psicología en la Universidad de Saint Mary, en Nueva Escocia, Canadá, afirma que las curvas, reflejadas en un ratio cadera-cintura en la mujer (RCC), dependen de alguna manera de la producción de estrógenos. "Son una exhibición de fecundidad", explica.

Hay estudios que demuestran que un RCC de 0,7 (imagínate algo tipo Marilyn Monroe o Scarlett Johansson... Vale, ya puedes parar de imaginar) es lo que más atrae a los hombres. "Es extraño que muchas mujeres renieguen de las caderas anchas, porque desde tiempos inmemoriales han sido sinónimo de fertilidad. Basta con mirar a las diosas de la fecundidad de cualquier cultura. Al marcar una cintura estrecha, se notan más las caderas, lo cual es una forma de decir: puedo ser la madre de tus hijos", explica la sexóloga Verónica Vargas. De todas formas, esta especialista deja claro que todas estas señales se han convertido en algo cultural; es decir, nosotras sabemos que eso es lo que gusta, pero hace años que nos olvidamos de por qué. Es decir, que si una chica de curvas acentuadas te mira con un Dry Martini en mano, no significa que espere que seas el padre de su prole.

De la misma forma, "los cinturones y hasta los colores y los patrones pueden atraer la atención del hombre al RCC de una mujer, así como dar la apariencia de un RCC más pronunciado", explica la experta. Por ejemplo, el piercing en el ombligo puede ser la forma que tiene una chica de llamar la atención sobre su estómago plano.

Tu jugada... Sé un caballero. Si me pongo un vestido, me siento diferente, atractiva de una forma más madura que cuando me pongo, por ejemplo, esos vaqueros que me quedan tan bien o unos pantaloncitos cortos. Por tanto, quiero que me corteje un hombre maduro. Muy seguro de sí mismo, me apetecen gestos de vieja escuela: pásame el brazo por la cintura, sujétame la puerta, déjame salir primero del ascensor. Mi ropa interior será tu trofeo... Espera, si no llevo ropa interior. Qué cómodo (sí, estas cosas también las pensamos nosotras).


Llevo... un jersey de cuello de pico con escote revelador
Estoy pensando... ¿Te gusta lo que ves? Pues dame tu esperma.

Vale, no estoy pensando eso exactamente, pero mis astutos ovarios a veces sí. Hay investigaciones que demuestran que las mujeres revelan más piel y se visten de manera más sexy cuando se acerca la ovulación. La razón, según científicos de la Universidad de Texas (EE.UU.) es que las mujeres se visten de manera provocativa para competir con las demás por tu atención. "Las mujeres solteras muestran este cambio más que las que tienen pareja", dice la directora del estudio, Kristina Durante, doctora de esta universidad. "Así demuestran que están dándolo todo, sobre todo cuando van a un evento social. Es posible que lo hagan por tener más arsenal a la hora de atraer al mejor hombre que puedan. Cuando las mujeres están ovulando tienen más valor en el terreno copulativo, por lo que es una oportunidad de oro para atraer a compañeros de alta calidad".

Pero, al parecer, en ese momento tan fértil, los costes reproductivos son elevados. Traducción: no quiero emparejarme con quién sea y acabar preñada de algún perdedor genético que podría abandonarme sin ayudarme en el crecimiento de los churumbeles. "Queremos hombres capaces de proporcionar los mejores materiales y recursos genéticos, pero como no todas somos Angelina Jolie, no podemos cazar a un Brad Pitt", reconoce Durante. "Por eso nos vestimos mejor, mostramos un poco más de escote y prestamos un poco más de atención a nuestra apariencia. Quizá eso amplíe nuestra opción genética".

El estudio de Durante también demostró que las mujeres menos agraciadas se vestían de manera más sexy que las atractivas, a las que no les hace falta esforzarse tanto. Todos hemos visto pruebas de este fenómeno.

Tu jugada... No te olvides los preservativos. "Si esa chica que conoces está más atractiva de lo normal, asegúrate de protegerte esa noche", explica Durante. Quizá esté programada para estar más motivada para el sexo cuando estoy ovulando, pero también es precisamente la época en la que es más fácil que acabes siendo padre. Por otra parte, Vargas asegura que además de en su escote, tendrás que fijarte sobre todo en su edad. "Las ganas de ser madre durante la ovulación aumentan en las mujeres que ven que se les acaba el tiempo para procrear. El reloj biológico juega un papel incluso más importante que la ovulación".


Llevo... tacones altos
Estoy pensando... ¿Me estará mirando el culo?

Si te fijas más en mi cuerpo que en mis zapatos, el truco ha funcionado. Los tacones elevan las nalgas para que sean más atractivos visualmente para los hombres, explica el experto norteamericano Gad Saad. Pero tú ya sabías eso, al menos instintivamente.

Esta elevación del trasero produce una curva de los riñones hacia el abdomen, lo cual en los mamíferos indica la postura de receptividad sexual, explica Saad. No es casualidad que las strippers sigan llevando los taconazos cuando se han quitado todo lo demás. La prueba definitiva: no recuerdo haber tenido nunca una primera cita en la que me pusiera zapato plano.

Tu jugada... Di algo como "Bonitos zapatos" (tras unas cuantas citas ya será aceptable decir algo como "esos vaqueros te hacen un culo impresionante") y luego llévame a un sitio romántico. "Los tacones demuestran que una mujer se ha preparado para una cita especial, que sale de lo cotidiano. Y, por tanto, espera que lo sea", comenta Vargas. Sólo hay una excepción: que tú seas bajito. Si ella se pone tacones, está claro que quiere dejarte por los suelos.


Llevo... algo rojo cuando todo el mundo va de negro
Estoy pensando... Me siento segura de mí misma y quiero que se fijen en mí.

Los humanos tenemos un sentido intuitivo del color. El rojo, un color cálido, sugiere que la persona que lo lleva es extravertida, mientras que el azul, un color frío, sugiere que es reservada. Así que la gente que lleva rojo está intentando llamar más la atención que los que llevan azules o grises.

Por supuesto que sí, hay veces que tengo ganas de que se me vea, y por eso llevo algo que atrape tu atención. Pero como el color de mi vestuario suele estar relacionado con la moda, no siempre se puede saber lo que piensa una chica simplemente por el color de ropa que lleve. En lugar de eso fíjate en mi ropa en comparación con las otras chicas de la estancia. Esa es la pista.

Tu jugada... Es muy sencilla. Acércate a ella y dile: "Eres la chica más guapa que hay en toda la sala". Es un cumplido que nunca falla, tras años de evolución. "Las mujeres son muy conscientes de lo que llevan las demás", explica Durante. "No nos gusta llevar lo mismo que otra. A menudo lo primero que hacemos al entrar en un sitio es determinar nuestro puesto en el ranking de atractivo en comparación con las demás mujeres".


Llevo... un jersey suave y cómodo
Estoy pensando... Tócame. Soy perfectamente consciente de que cuando me pongo mi jersey gris de cuello vuelto de cashmere con manga francesa, mi novio no puede quitarme las manos de encima. Es casi demasiado fácil.

Las mujeres que se ponen tejidos suaves y agradables al tacto podrían estar anunciando que se sienten muy femeninas y tienen ganas de que las mimen. Eso me cuadra. Un jersey ajustado es una forma de mostrarse veladamente, sin tener que enseñar carne.
Aquí entra en juego la proverbial ambigüedad femenina. ¿Me gusta el tacto de las telas suaves? ¿O me lo pongo porque pienso que te gustará a ti cuando me toques? Quizá ambas cosas. Un manoseo por encima del jersey cuando ya no llevo sujetador es agradable para ambas partes, ¿no crees?

Tu jugada... Soy una chica sensual, así que no dejes de abrazarme y sé generoso con los mimos post-coitales. "En general, cuando una se siente cómoda con la ropa que lleva, está más relajada y por tanto se pueden dar situaciones de mayor intimidad. Se trata de un tipo de seducción más relajada, pero más profunda", señala Vargas.


Llevo... un top que deja entrever el tirante del sujetador
Estoy pensando... Mírame los hombros y fíjate en lo sexy que es mi lencería.

No hace falta un psicólogo evolutivo para llegar a determinadas conclusiones en este caso. Si te estoy enseñando el sujetador suele ser aposta, como esas estrellas a las que posando en la alfombra roja se les escapa un pezón "sin querer" (excepción: los sujetadores color carne, que son definitivamente poco atractivos y se llevan con la idea de que su cualidad de lencería geriátrica permanezca oculta). ¿Ese atisbo de encaje rosa en el borde del escote? Quiero que lo mires. Sujetador negro bajo camiseta blanca: eso también quiero que lo veas. Incluso un sujetador y unas bragas blancas pueden tener su atractivo en plan niña buena.

Y cuando yo (o mejor, tú) me quito la camiseta para revelar mi ropa interior en su totalidad, creo que puedes estar seguro de que hemos pasado de la parte "mírame y no me toques" a "tócame ya" del programa.

Tu jugada... A partir de ahí es cosa tuya. fuente: menshealth.com


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